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LLORO Y CANTO POR RENEE, ALEX, Y AMÉRICA
de Rodolfo De Matteis
Lloro por Renee Nicole Macklin Good,
lloro por su mamá, su esposa, sus hijos
Hoy lloro por América
lloro aquella América mía que tanto me ha vivido
América de mis amores de mis dolores de mis visiones.
Aquel desierto que primeramente vi en una visión a los dieciséis
leyendo en L'Aquila, Italia, el primer libro di Carlos Castaneda
matorral, meseta quemada, aplastada por el sol implacable
Elevado por las estrellas.
Llanos interminables, aliento abarcando, arcoíris lejanos
desierto sagrado, desierto de sangre, y arena. Severo maestro
escondiendo su ternura bajo las espinas, bajo las piedras.
La tumba de Michel mira de las alturas aquel desierto, aquellos cerros
donde muchachito corría yo bajo una lluvia de meteoros en llamas
los antiguos jefes, entre los humos del pozo de las almas, cantando.
Saudage. Nostalgia por mi América.
América una del Ártico al Antártida.
América indígena América sabia América medicina.
Enloqueció Europa cuando encontró a la América:
tanta magia, tanto equilibrio, tanta promiscuidad entre la vida y la muerte
las habían olvidadas los europeos, raza vieja, raza cansada.
Y así locos de terror se dedicaron al genocidio ahí en el Norte
y a intentar aniquilar grandes civilizaciones más abajo.
Emborrachados de la sangre indígena los hijos de Europa enloquecieron
y pues esclavismo, fratricidio, hasta lanzar la Bomba.
La bomba es la nueva Biblia, escribió Gregory Corso en el '58
¡Nunca terminaron los sacrificios humanos en Norteamérica!
Encarcelado dieciséis veces en tus calabozos, América
por merodeo ilegal, más bien deriva entre la suerte de los mundos
lucha incansable en contra de los arcontes, y las hechicerías baratas
me cojo el insecto cósmico hecho de luces, dinosaurios hablándome
demonios bañándose en el lago donde el restaurante a la moda pesca sus mojarras
jardines marcianos, plantas venusianas, cabezas de hongo cruzando
mi camino. Mezcalito. Wachuma.
Donde estás América mía, la generación beat, el rock, la Summer of Love?
Sacié mi sed bebiendo de ti, América, respirando libertad
deambulando, danzando bajo las torres de tus brillosas ciudades
y en aquel inmenso desierto, montañas raras como dioses andando
rocas rojas tierras grises el cielo azul, infinito.
De repente una energía rara se mete y digo, que pasó quien llegó?
Ahí surgió una estrella del horizonte, una entre las billones que te cantan
y me susurran la profecía, el abrazo entre los pueblos, el mundo nuevo.
Que tu sacrificio salve a la América, Renee. Y al mundo entero.
Y pues llegaste tú Alex Pretti, héroe de los desgraciados,
héroe de los heridos de guerra, héroe de las mujeres morenitas,
recuerdas muchos a Jesucristo, Alex Pretti, nos limpiaste del horrible pecado
de haber nacido en el bando equivocado, él de los culpables, de los genocidas
y no nos quedaba otra que freírnos los sesos
intentando callar la consciencia, la nuestra y la de los antepasados
andando como zombi, doblados, babeando la culpa de esta tez blanca
esperando morir a cada paso, en vano. Una vida de dolor y locura.
Pero ahora tú cabalgas en las grande praderas, Alex
con Renee y Gerónimo y Toro Sentado y Caballo Loco
la foto tuya y la de Renee campean en los manifiestos y carteles
de los indígenas los negros los mexicanos que les agradecen
por sembrar el fin del abuso, de la dictadura
y recordarnos tener un propósito, el rescate.
Con Ustedes empezó su fin, con Uds empeza la Primavera.
Rodolfo De Matteis, a 13 / 27 de enero de 2026